La Old Skool: cómo un garabato en una servilleta se convirtió en el logo de Vans
Paul Van Doren dibujó una línea al azar y la llamó jazz stripe. Cuarenta y ocho años después, esa línea es el símbolo más reconocible del calzado de skate.
Hay logos que nacen de un proceso de diseño cuidadoso, con briefings, moodboards y agencias de branding. Y hay logos que nacen de un garabato improvisado sobre papel. La banda lateral de Vans — la Sidestripe, el símbolo más reconocible de la marca — pertenece a la segunda categoría. Paul Van Doren la dibujó al azar y la llamó «jazz stripe». No tenía otra historia detrás. Y sin embargo, acabó convirtiéndose en el logo de una de las marcas de calzado más influyentes del siglo XX.
Antes de la Old Skool: el origen de Vans
El 16 de marzo de 1966, Paul Van Doren y su hermano Jim abrieron las puertas de The Van Doren Rubber Company en Anaheim, California. El primer día vendieron doce pares. Algunos clientes llegaron sin dinero porque no esperaban poder llevárselas ese mismo día — Paul aceptó que pagaran al día siguiente. Las primeras zapatillas, llamadas Vans #44 y vendidas a 2,49 dólares el par, tenían una suela de goma vulcanizada con un patrón de cuadrículas que décadas después se haría legendario: la suela waffle.
A principios de los 70, la escena surf-skate de California empezaba a explotar. Los Z-Boys de Dogtown — Tony Alva, Stacy Peralta, Jay Adams — buscaban zapatillas que se pegaran a la tabla y aguantaran el desgaste. La suela waffle de Vans cumplía los dos requisitos. La marca encontró su tribu sin haberla buscado.
El detalle que lo cambió todo: la suela waffle
Paul Van Doren diseñó la suela con un patrón de cuadrículas — inspirado, según la leyenda de la marca, en una gofrera — que resultó ser perfecta para el agarre sobre la tabla de skate. No fue un diseño estratégico para el skate: fue una coincidencia que la cultura del skate adoptó porque funcionaba mejor que cualquier alternativa existente.
1977: el garabato que cambió la silueta
En 1977, Vans lanzó la Style 36 — lo que hoy conocemos como Old Skool. Era la décima zapatilla de la marca y la primera que se alejaba del diseño náutico de los modelos anteriores. Incorporaba por primera vez paneles de cuero y ante en lugar de solo lona, lo que la hacía más duradera en los puntos de mayor desgaste del skate: la puntera y el lateral.
Pero el detalle que la haría inmortal no era técnico. Era decorativo. Paul Van Doren dibujó en el lateral de la zapatilla lo que en un primer momento llamó «jazz stripe» — una banda lateral que comenzó siendo un simple garabato improvisado y que se convertiría en la inconfundible seña de identidad de la marca.
«Comenzó como un garabato al azar de Paul Van Doren y con los años se convirtió en un símbolo icónico de la herencia de la marca.» — Vans, sobre el origen del Sidestripe
La lógica original de la banda era funcional: reforzar el lateral con una tira de cuero en la zona que más rozaba la tabla. El aspecto decorativo era casi accidental. Pero la forma de ola que tomó la banda, combinada con los colores contrastantes en los que se produjo, le daba a la zapatilla una identidad visual inmediata. Las Vans Old Skool fueron las primeras zapatillas en presentar la ahora icónica franja lateral, que se convirtió en el sello de la marca Vans.
De la tabla al mundo: cómo la cultura la adoptó
Nace la Style 36 — debut de la jazz stripe
Se lanza en tres combinaciones de color. Stacy Peralta, uno de los Z-Boys de Dogtown, la adopta. Es la primera zapatilla de skate con paneles de cuero y la primera en llevar la banda lateral.
Los paneles la convierten en lienzo
Los distintos paneles de la Old Skool la hacen ideal para personalizar. Vans empieza a ofrecer la posibilidad de elegir colores por partes. La zapatilla pasa de ser un objeto funcional a ser una expresión de identidad. El punk rock la adopta — Henry Rollins la lleva en escena.
Vans casi desaparece
La marca había crecido demasiado rápido y diversificado en demasiados deportes. Entra en concurso de acreedores. Casi cierra. La Old Skool sobrevive como uno de los modelos que mantiene la marca relevante durante la crisis.
Estatus legendario — de los patinadores a las estrellas
Patinadores profesionales, estrellas del hip-hop, músicos de rock. La Old Skool cruza subculturas sin perder su identidad. Primera colaboración con Supreme — la tienda de skateboarding más influyente de Nueva York.
Personalización online
Vans lanza la opción de diseñar tu propia Old Skool en web. La zapatilla de los paneles múltiples se convierte en la más customizable de la gama. La jazz stripe sigue inamovible en todas las versiones.
Clásico permanente del catálogo
La Old Skool nunca ha salido del catálogo. En negro y blanco básico, igual que en 1977 — solo que ahora también en cientos de colorways, colaboraciones y versiones premium. La jazz stripe está en todas.
Tres culturas que la hicieron suya
Skate
Donde nació. La suela waffle y los paneles de cuero la hacían más duradera que cualquier alternativa. Los Z-Boys la legitimaron antes de que la marca supiera lo que tenía.
Punk y rock
El minimalismo funcional encajaba con la estética del punk. Henry Rollins, bandas de hardcore, músicos que rechazaban el calzado de marca convencional. La Old Skool era lo suficientemente icónica sin serlo todavía.
Moda y streetwear
De Supreme a las pasarelas de moda. La silueta baja, los paneles diferenciados y la banda lateral la convirtieron en la zapatilla más colaboracionada de la industria durante décadas.
Lo que sigue igual desde 1977
Casi medio siglo después del primer par, los elementos fundamentales de la Old Skool no han cambiado. La suela de goma vulcanizada con patrón waffle sigue siendo la misma tecnología que hacía que los Z-Boys se pegaran a la tabla. La combinación de lona y ante en el upper sigue siendo la misma que Paul Van Doren eligió para dar durabilidad extra en los puntos de desgaste. Y la jazz stripe — ahora llamada oficialmente Sidestripe — sigue siendo el único elemento que hace que una zapatilla sea identificable como Vans desde cien metros.
Lo que ha cambiado es lo que rodea a esa construcción: los materiales de las versiones premium, las colaboraciones, los colorways. Pero la esencia técnica de la zapatilla es la misma que salió de Anaheim en 1977. Para un modelo que compite en un mercado que renueva colecciones cada seis meses, eso no es un accidente — es la razón por la que sigue siendo relevante.
El Sidestripe de Vans es uno de los logos más reconocibles del mundo del calzado — y nació de un garabato improvisado que no tenía ninguna intención de convertirse en logo. Eso lo distingue radicalmente del Air Max, que fue un proceso de diseño deliberado, o de los tres rayas de Adidas, que tenían una función técnica antes de convertirse en símbolo.
La Old Skool es el ejemplo de que a veces los iconos no se diseñan: se descubren. Paul Van Doren dibujó una línea porque le pareció bien en ese momento. La cultura del skate, el punk, el hip-hop y décadas de streetwear hicieron el resto. La línea nunca cambió. El mundo que la rodeaba sí.
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